"Jajajajaja"-no podia evitar reirme mientras veia la enorme figura del norteño traspasar el umbral de la puerta de la taberna aventurandose en el oscuro distrito.
"Humanos...que interesantes sois"-susurre mientras dirigia mis ojos al fluido escarlata del vaso que sostenia en mis manos.
Apure lo que quedaba de un trago y me dispuse a abandonar el local...lamentablemente un parasito se interponia entre mi y la salida. Se trataba de otro norteño, era un tipo bajo y fornido,con una nariz rota que destacaba en una cara angulosa.Del cinto le colgaba un estoque, mientras que de la parte superior de las botas sobresalia la empuñadura de sendas dagas.Parecia que iba a hablarme:
"Hola estupido.Como es que has osado entrar en esta taberna, gilipollas"-aparentemente toda la fuerza se le escapaba por la boca.
"Apartate, por favor"-le dije mientras avanzaba...no tenia ganas de matarlo.
A pesar de mi peticion el hombre se interpuso y me golpeo el hombro.Los encantamientos entretejidos en mi ropa evitaron que me percatara del impacto, pero me irrite cuando repare en que, con el movimiento, diminutas gotas de cerveza me habian salpicado.
"Tu lo has querido..."-furioso lleve mi mano al amuleto que pendia de mi cinto, un circulo negro y rojo con simbolos demoniacos.
Lo siguiente que se escucho fue el crujir de cristales rompiendose, era lo que uno podia oir cuando las puertas dimensionales se abrian. De la nada surgio mi mas leal sirviente...un draegolth, una criatura formada de almas de distintos seres, de cabellos largos y garras afiladas, su esbelta figura golpeaba el techo de la posada y su mandibula derramaba acido sobre el suelo. Me dispuse a salir del local mientras el humano observaba con sus ojos porcinos cubiertos de lagrimas.
"Matalos...Jeggred"-dije
"Si amo"-susurro la bestia
Me adentre en la oscura calle mientras a mi espalda se escuchaban gritos de horror...Satisfaccion, eso era lo que estaba sintiendo.